¿Películas románicas? Nah.
Son mis peores enemigas. La fantasía hace que me pierda por un rato y eleve mis pensamientos a una gran altura; llegan a estar tan elevados, que bajar de esa nube a la que he llegado, resulta realmente difícil. Además, la felicidad que muestra la película, de inmediato mi mente la transforma en tristeza, y el final feliz resulta siendo más bien un final medio amargado para mí. Todo se debe a la diferencia que hay entre mi vida y el film, y la similitud que tienen mis deseos con lo que se acaba de ver. Me refiero a que, se encargan de recordarme que me encuentro realmente lejos de vivir algo así. Empiezan a surgir preguntas dentro de mí que nunca serán respondidas, me siento como una persona con muy poca suerte y me dan ganas de borrar de mi memoria las imágenes que esta película ha dejado allí... Para muchos suena como una exageración. Y bueno para mí también, pero ¿qué puedo hacer?. Es que, son tan fuertes y raros mis sentimientos que ni YO sé por qué se expresan de tal manera. Es ...