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Mostrando entradas de agosto, 2023

Conversaciones con la luciérnaga. Parte 1.

 Pasas una crisis, te sientes bien, hay un periodo de quietud, crees que ya has superado el encuentro con aquel monstruo morado de cuernos gruesos que tanto te intimidaba, y luego, en pleno medio día de jueves, te vuelves a topar con él. — ¿Qué hace aquí?  —Te preguntas mientras tu corazón palpita cada vez más rápido. — ¿Pero si ya se había ido? —Indagas agarrándote tus manos que, ya están empezando a botar por los poros microscópicas gotas de sudor. — ¿Pero si ya no me daba miedo? —Te dices a ti misma con una voz que cada vez se quebranta más, con unos ojos que empiezan a inundarse en lágrimas, en confusión y desazón. — Sí, he vuelto.  —Te susurra al oído aquél ser de gruesos vellos olorosos cubiertos de grasa y piojos. Escucharlo tan cerquita después de tanto tiempo no solo te desagrada, también te hace creer que has sido derrotada, que tus pociones, entrenamientos, batallas y espadazos han sido todos en vano. Has fracasado, porque el miedo sigue ahí, y peor aún, porq...

Desastres naturales.

 A veces se unen la turbulencia de los traumas, la corriente de la frustración económica, los torrentes de la ansiedad, los ventarrones de secretos familiares, los temblores de la vida en pareja y el huracán de querer soportarlo todo, a la vez. ¿Por qué soy yo quien parece ser la única que dedica su energía en construir un refugio, conseguir comida enlatada, organizar un kit de primeros auxilios y en sí de ver, asimilar y querer salvarse de tremendas catástrofes naturales? Es difícil ser alma que viene a adentrarse en cada marea, terremoto y huracán para poder entender y sanar al linaje y a los ancestros. Es difícil tragarse los gritos de auxilio, el miedo a morir en el intento y sobre todo el aceptar que sentir cada desastre para saber cómo moverme de entorno, de clima, de zona y de sentimientos, es una de mis más grandes misiones en esta encarnación. ¿Quién iba a pensar que cuando grande sí sería como Mini Espías? Pero en vez de monstruos enfrento lo escondido, en vez de naves me...