La ventana mágica
Me pasa muy poco, pero en las escasas y distintas noches en que mi mente no puede apagarse, y se mantiene despierta después de la hora acordada para descansar, siento una conexión especial así se estén resbalando lágrimas por mis mejillas, tenga una crisis de ansiedad, esté confundida o simplemente no sienta ganas de dormir. Abrir la persiana, pasar mi almohada a la parte opuesta de la cabecera para poder observar tras ella, sentarme, abrazar mis rodillas mientras me cubro con mi cobija favorita, y simplemente mirar por la ventana; me ha salvado de noches que parecen infinitas, de taquicardias que me nublan y estremecen, de melancolías y de las secuelas de un corazón roto. El pasar repentino de los carros con el sonido del caucho acariciando el asfalto; el pitido raro que se escucha en las noches cuando pongo atención, y la luz tenue que entra por la persiana, me permiten salir por un momento de mi mente; y cuando no, solo se unen para acompañarme junto con el paisaje del parque, la av...