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Mostrando entradas de diciembre, 2019

Me duele el dolor.

Siento que mi cuerpo pesa más de lo normal. Hacer un movimiento con mis brazos cuesta, al igual que levantarme de mi cama y mover un poco mis pies. Mis párpados se vuelven grandes y siento que cubren mis ojos más de lo normal. Mis lágrimas son más densas y mi boca deja de salivar, la lengua se siente débil y un poco áspera.  Mis labios se secan al punto de pegarse el uno al otro si duro mucho tiempo con la boca cerrada. Mis pulmones se sienten atrapados entre costillas más gruesas y compactas, su flexibilidad se ve obstaculizada por una presión externa que no me deja inhalar profundamente. Me duele el estómago, o al menos así es como puedo describirlo, aunque en realidad se siente más como un vacío. Veo borroso debido a la creciente marea de agua salada dentro de mis ojos, este líquido se desborda por mis mejillas como aguacero bogotano: descontrolado, fuerte e inesperado. Siento la necesidad de hablar, y lo hago, aunque solo conmigo misma. Mi voz tiene una vibra diferente, y...