No te extraño ni un poquito.

No te extraño.
No extraño tu mirada profunda y misteriosa ocultando sensibilidad y emoción imparable por la vida y sus retos.
No extraño tus labios rosados cuando hacía calor ni cuando estaban morados las veces que hacía frío.
No extraño tu peculiar forma de perderte en el desgarre de una cuerda de guitarra o de refugiarte en las letras de canciones de Cerati.
No extraño tus abrazos cálidos cuando mi piel se sentía como hielo ni tus palabras brillantes cuando yo solo veía oscuridad.
No extraño tu brazo rodeándome mientras mi cabeza descansaba en tu pecho y te preguntaba "¿Sabías que el sonido de tu corazón me relaja?".
No extraño las pecas tenues sobre tus hombros, tu cabello ondulado alborotado ni el color verde claro de tus ojos, que cambiaba su tonalidad cada vez que tu estado de ánimo se veía alterado.
No te extraño ni un poco, porque extrañar significa que uno se ha alejado de algo, que ha perdido una persona o que incluso se ha perdido a sí mismo y que amaría que todo fuera como antes, cuando las sensaciones eran físicas, las palabras fluían como el viento en Agosto y las miradas eran infinitas...
Y yo no siento que estés lejos, ni que te hayas ido. No me duele recordar, de hecho me hace feliz saber que pasó el tiempo como debía pasar, terminando tú allá y yo acá.
Así que no te extraño... Porque para mí nunca te has ido, ni te irás de mi memoria, y eso es lo que al final importa, ¿no?
Recordar sin rencor, perdonar sin esperar nada a cambio y dejar ir aunque no se quiera, pero se sepa que así tiene que ser.

Comentarios