A veces me gustaría poner todos mis tristes y estresantes pensamientos en una caneca y prenderles fuego, ver cómo se desvanecerían y convertirían poco a poco en cenizas y, luego, verlas partir, verlas alejarse de mí mientras siguen la dirección del viento, después respirar hondo y seguir, mucho más liviana y sin preguntas ni molestias en mi mente... Sólo eso.

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