Luego, entré en razón. Puse las sábanas a un lado, me recosté sobre el espaldar de mi cama, miré hacia el piso por un momento, suspiré como nunca y me dije a mí misma "ni siquiera me recordará, supongo que para él ya es normal dejar a alguien con el corazón roto y la mente enredada". Y ahí, acompañada de la oscuridad de mi habitación, logré entender y al fin meterme en mi cabeza la idea de que no vale la pena pensarte, ni mucho menos extrañarte cuando tú has de estar muerto de risa y muy seguramente haciendo planes para estar con alguien más, alguien que, no se imagina lo mucho que sufrirá cuando tú decidas ya alejarte del inmenso e intenso amor que seguro te brindará.
Autorretratos de hace un año.
Quería escribir algo reflexivo sobre estos autorretratos que tomé hace un año en el anterior apartamento que vivía, pero cada vez que escribo una palabra, la borro. Así que ahora estoy escuchando 7 Things de Miley Cyrus a través de mis audífonos de diadema color rosado, tengo puestos mis Crocs chiviados, un chaleco beige y un pantalón para tiendas.También entra aire fresco por mi ventana que está cubierta en gran parte por una persiana, ya que el sol aquí pega fuerte en las tardes. Mi estómago me pide almuerzo y Astrico espera a que termine este escrito sin rumbo para que le de su vuelta de las tardes. En este momento noto que: Mis Crocs siguen siendo los mismos que tenía puestos en las fotografías. Mi ropa también, aunque mi ego AMARÍA que esas prendas ya no estuvieran en mi closet a causa de una añorada "renovación fabulosa". Mi pelo cambió. Sí, ¡lo corté! Mi mentalidad ha pasado por una serie de metamorfosis continuas que parecen no tener fin. Mi Ser mantiene su esencia, g...
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