"Sólo un fase".

Ser joven no significa que las razones para sentirnos atrapados dentro de la tristeza y desesperación sean inexistentes. Ser joven no significa estar en "solo una fase", ser joven tiene un valor y un sentimiento ubicado en el ahora mismo, justo en donde nuestros cinco sentidos pueden percibir estímulos y transformarlos en sentimientos, sensaciones que pueden provocar temblor en los nervios y quemaduras en el corazón.
Ser joven es como vivir en la orilla de una montaña que se encuentra a tres mil metros sobre un portal sin fin. Cuando algo o alguien nos empuja, pensamos que todo terminará o que no podemos más; pero luego, al recuperarnos y abrir nuestros ojos, nos percatamos que estamos de nuevo en la orilla, a punto de caer.
Sí, puede que a quienes ya no figuran dentro de la palabra "jóvenes" les parezcan absurdas o normales nuestras heridas... Porque las suyas ya han curado. Estas personas dejan en la penumbra el dolor de sus lesiones y presumen de lo normal que es obtenerlas una vez han cicatrizado.
Por insignificante que sea el golpe ahora mismo, que cause raspón o solo un chichón, el posible dolor que esté sintiendo el joven no debería ser calmado o consolado con frases como "a esa edad es normal" o "después se le pasará", porque de ninguna manera ayudará a la recuperación o adormecerá la zona para aliviar el dolor. Esa sensación que parte las arterias cuando es muy fuerte o que pellizca cuando es leve, sea como sea, es sensación, y se vive ahora.
Espero cargar conmigo la memoria de estas sensaciones, para que cuando salga del club de los "jóvenes", sirva más como antibiótico y no como limón que te enrojece la herida.

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