Oscuras.

Cuando las voces más envidiosas y saturadas de odio hablan; se vuelven espesas en el viento, pesadas, ardientes y casi indestructibles... ¿Me equivoco? Claro que sí. Que se fortalezcan e invadan pensamientos de personas que sólo buscan tranquilidad, no depende de quién las diga, sino de quién las reciba y perciba. Si se perciben como los ardidos de corazón quieren, seguro harán daño. Si se toman como una muestra de lo oscura y frustrada que puede llegar a ser el alma de una persona, seguro motivarán al receptor a esforzarse aún más para así no llegar a caer tan bajo, como ellos.

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