Carta de amor.

Mis ojos llevaban un largo tiempo sin sentirse fascinados. Se encontraban relajados y adaptados al paisaje monótono y careciente de interés que se ubicaba en el día a día. Seguían los pasos que daban mis piernas sabiendo que cada amanecer no sería una nueva oportunidad, habían dejado de creer en las miradas profundas que llenaban de color la mente con solo echarles un corto vistazo. Se habían cansado, estaban fatigados y hartos. Ya solo miraban por mirar.
Ya habían cruzado un largo puente que les permitió llegar a la indiferencia, pero sin dejar atrás la esperanza. Y mi conciencia e inconsciente andaban igual, atados a la idea de que a pesar de lo largo que fuera el camino y abundantes las almas que pudiera encontrar en el recorrido, algún día, de cualquier año, saldría de cualquier lugar esa mirada que podría llegar a ser la que buscaba en silencio... Y así fue. Un día como cualquier otro: levantada a las 5:10 a.m. con desayuno a las 5:30, con partida a las 6:10 y llegada a donde siempre a las 7:00. Un día como cualquier otro, en el que mi espera se dio por culminada, porque sentí, con solo verte unos segundos, que eras justo lo que estaba buscando, también todo lo que necesitaba; y es que hay personas que carecen de simplicidad y vacío; personas especiales que parecen traídas de otro planeta o quizá universo, que tienen la capacidad de brillar con luz propia y tenue que termina armonizando todo un lugar sin siquiera hacer un mínimo ruido. Tienen en su interior una fuerza increíble que les permite lucir una mirada tranquila, así su mente se encuentre a reventar. Cuentan con un corazón enorme, que a pesar de sus lesiones sigue latiendo y buscando que otros hagan lo mismo, y terminan siendo la ayuda de muchos, aunque puedan creer algunas veces que no están sirviendo para algo semejante. Tú haces parte de ese grupo de personas, y te lo puedo confirmar desde mi experiencia contigo sin importar los defectos o dificultades que puedas tener. Te recuerdo lo mucho que te quiero y valoro, pero sobretodo, lo especial que eres, porque una persona como tú debe tener presente lo valiosa que es en el mundo... Sí, el mundo, porque como te dije antes, perteneces a un grupo que de hecho es muy pequeño, de seres con un corazón enorme y capacidades extraordinarias, con sensibilidad elevada hacia los demás y mucha sabiduría y amor para dar, características que no puedes ignorar o pensar que no son parte de ti.
Así como tú me has dicho varias veces: "No sé si duremos toda la vida o solo unos meses más", pero quiero que tomes lo que te escribo no solo como un carta que te escribió tu novia, sino como una carta escrita por una persona que puede admirarte y ver cosas buenas en ti, que sabe lo mucho que vales y el montón de felicidad que te mereces por el simple hecho de ser tú.
Cuando sientas que tu mente y cuerpo no pueden más, que la desmotivación te estremece y la ansiedad te carcome, recuerda que una personita te escribió esta carta, diciéndote entre todos esos renglones torcidos y letra poco entendible que eres capaz de todo lo que te propongas, y que te recalcó la importancia de saber que no eres cualquier persona, sino alguien que, incluso ha logrado hacer muy feliz a alguien que pensaba que no podría alcanzar tal nivel de acompañamiento y alegría; y todo eso lo provocaste siendo así, tal cual como te has mostrado hacia mí.
Quiero durar mucho más tiempo contigo, apreciar cada segundo que te tengo cerca y seguir descubriendo y explorando junto a ti. 
Ah, ¿y sabes? La indiferencia que sentí durante tanto tiempo, me sirvió porque permitió que no me asombrara al ver cualquier mirada, sino una totalmente diferente a las demás: la tuya.
Te quiero muchomuchomucho, eres muy especial para mí, no lo olvides.


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