Créelo.

Un día te levantas, muchas veces después de haber pasado la noche en vela y te das cuenta de que ahora todo es diferente, por el simple hecho de que ha llegado alguien a tu vida que, a diferencia de muchas personas, en serio no te quiere perder. 
Es una sensación extraña, sobretodo después de haberte caído una vez mientras confiabas en alguien que aparentemente no quería lastimarte, y más que nada, cuando no estabas acostumbrada a que alguien te quisiera de tal manera, y que lo demostrara con tanta fluidez. 
Siempre me ha parecido raro cómo los humanos somos tan susceptibles al dolor que provoca el mismo amor. Podemos soportar diversos dolores físicos, ignorar las opiniones negativas que tienen sobre nosotros algunas personas, llorar para liberarnos cuando nos sentimos afligidos... Pero nos desmoronamos y muchas veces nos vemos guiados por la decepción, que nos nubla la vista, cuando la herida es provocada por alguien que pasó de no quererte herir, a no importarle el verte desangrar. Sin embargo, ese día te levantas y sientes que ya hay cicatrices donde una vez hubo dolor, y no puedes creer que tú misma hayas sido tu propia cura, porque te han hecho creer que no eres tan buena y fuerte como tú misma lo has percibido; además, te cuesta creer que en este momento haya alguien que te ha apoyado cuando todos se han burlado de ti, que te ha dado la mano cuando todos te han dado la espalda y que ha secado tus lágrimas cuando todos las han ignorado, y puede que a veces sientas que no eres suficiente, que tienes una carga emocional que, por más que la quieras desechar, vuelve sin explicación alguna a un espacio de tu mente y te hace creer que no puedes lidiar contigo misma, y te hace considerar la idea de que no lo podrás seguir haciendo con alguien más, sin embargo, cuando escuchas un "te amo así tal y como eres" o un "no te cambio nada", recobras la esperanza y cuando en el silencio más tranquilo recibes una mirada que te recuerda que todo estará bien, sabes que vale la pena seguir intentándolo, aún cuando hay dificultades, problemas, falta de tiempo, envidia al rededor de la relación y la típica desconfianza que muchas veces nos hace dudar sobre la firmeza en las palabras de la otra persona. 
Un día te levantas y, sabes que sin importar el tiempo que falte para que se termine todo,o por qué no, para que dure para siempre, vale la pena darle una oportunidad al amor, pero más que nada, darte la oportunidad a ti misma de creer en que mereces que te amen de verdad, y no a medias.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Autorretratos de hace un año.

El experimento de San Andrés.

Desastres naturales.