Cielos rosados.

Me gusta cuando los días parecen empezar grises, con gotas de rocío que esponjan el cabello y con una fuerte brisa que enfría la nariz. Me gusta cuando la tarde se transforma, como si nunca hubieran habido sobre el cielo nubes llenas de agua, charcos en el piso y gotas resbalándose por miles de ventanas. Me gusta cuando el sol, al ver que se acaba su tiempo de brillar, saca de su centro rayos potentes que iluminan y deslumbran a todo el mundo en la ciudad... La tarde toma un color rosa, la gente parece estar más tranquila y relajada al salir de sus trabajos, y ver el espectáculo en el firmamento causa una paz inexplicable, que me genera cierta fascinación que nunca podré explicar, solo sentir

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