Todos nos iremos.

De pronto vas a llorar. Quizá, después de que te enteres notarás que hizo falta algo, pero no sabrás qué. Vas a escuchar a las personas hablar sobre lo bueno que hacía, sobre cómo hablaba, cómo reía y hasta de cómo escribía.

Verás a la gente vestida de negro, con la cabeza agachada y la mirada hacia el suelo, mientras en una sala se encuentra un cajón de madera al lado de una fotografía de mi rostro, en la que de seguro me veré lo más amable y feliz posible, porque es como me querrán recordar, ¿no?

Nadie mencionará mis errores, mi frialdad al demostrar cariño, mi forma rara y sin sentido de ver la vida, mi inconformismo con la monotonía impuesta por la sociedad, mis bajonazos emocionales o mis rabietas repentinas con las personas que me rodeaban. No, porque "eso sería irrespetarme", pero, ¿qué irrespetarías en realidad? ¿Mi cuerpo inerte? Yo ya me habré ido y de seguro lo menos que me importará será lo que digas o pienses de mí.

Por tu mente pasarán, como lo hace el viento en un día de Agosto, las palabras que nunca me dijiste, las preguntas que dejé sin respuestas porque no te atreviste a formularlas, la rabia que me tenías, lo mal que te caía; lo superficial, mentirosa, común e infeliz que me creías; o quizá, te fijarás más en lo lindo que pude haberte generado, en las sonrisas que te saqué haciendo estupideces o en lo que sea que hayas aprendido junto a mí. Te dará rabia saber que me fui como si nada, o de pronto sentirás nostalgia porque me fui sin avisar.

Intentarás en la noche, después del funeral y desde el silencio y la oscuridad de tu habitación, pedirme perdón por no haber pronunciado tus palabras cuando estaba junto a ti. Puede que intentes disculparte por lo mal que me trataste o por todos tus malos pensamientos. Puede que me hables, que me quieras saludar de nuevo o que desees volver a abrazarme, pero, ¿de qué sirve? Lo más seguro es que mis oídos ya no te puedan escuchar, ya no podré sentirte y menos responder a tus dudas.

Mi piel estará fría como el hielo, mis párpados ocultarán el color de mis ojos y esta forma física que tanto criticaste, admiraste o envidiaste, se irá por siempre. Entonces, si sabes que algún día me iré, ¿por qué esperar hasta ese día para regalarme una flor, para darme las gracias, para preguntarme "¿en qué te puedo ayudar?" o para decirme todo lo que piensas mirándome a los ojos?

De seguro, aceptaré tus disculpas cuando pase a otra dimensión, porque dejaré de ser dual y en mi esencia solo estará la justicia, el amor y el perdón. También te protegeré si me lo pides y estaré a tu lado cuidando tus pasos, sin importar quién seas. Pero, ¿en realidad quieres esperar hasta ese momento?

Bueno, si eres alguien a quien le cae mal esta forma física que llevo actualmente, de seguro preferirías pedirme perdón cuando solo sea una luz, algo que no te refutará, mirará mal, maldecirá o llorará; será más sencillo confesarte sabiendo que no tendrás que enfrentarte a nadie.

Por el contrario, si eres de las personas que quieren a este ser humano, te dolerá mucho haberte guardado todo el apoyo que pudiste darme, las risas que pudiste haberme sacado cuando más lo necesitaba o, quién sabe, de pronto darme el beso con el que siempre soñaste, porque en realidad yo te gustaba.

Las personas ven la muerte como algo de lo que no se debe hablar o escribir, porque aparentemente puede indicar un desequilibrio mental o emocional en el expositor o escritor. Pero, es lo que todos en este planeta tenemos asegurado. Puede que mueras mañana a las 6:32 a.m. en un accidente automovilístico de camino a tu trabajo. Quizá, tu muerte será más dolorosa y alguien te quitará la vida lentamente con un puñal oxidado por querer robarte el celular que te daba ese "estatus" pendejo. Depronto te acostarás una noche y para ti nunca volverá a amanecer...

¿Por qué tomamos la vida tan seriamente, si podríamos morir mañana?
¿Por qué no decir que me amas si podría irme hoy mismo para siempre?
¿Por qué no pedir perdón, cuando sabes que podré partir hacia otra dimensión en cualquier momento y cargarás con tu culpa las horas que te restan a ti de vida?
Prefiero decir algo y sentirme como una tonta, a no decir nada y arrepentirme por eso el resto de mi corta vida.

(Si alguien en especial vino a tu mente mientras leías esto, creo que tienes algo pendiente. Soluciónalo antes de que sea muy tarde).

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