Me fui de mi trabajo
Me fui de mi trabajo anterior porque me di cuenta que no valía la pena estar más de 15 horas al día sentada frente a un computador, dando mis ideas para marcas que solo buscan seguir generándonos necesidades innecesarias y superficiales y no de marcas que quieran hacer un cambio REAL en el mundo.
Me fui porque tener que estar pendiente de mi celular un domingo a las 8:00 pm, un viernes a las 11:00 pm y prácticamente todo el tiempo, me estaba causando serios problemas en mi salud mental y física.
Me fui porque noté que todas las horas que dedicaba a ese trabajo, no eran valoradas ni apreciadas. Se veían como una obligación que debía cumplir. Ah, y debía sentirme agradecida por eso.
Me fui porque, cada vez que recibía una notificación del trabajo, me daba taquicardia. También interrumpía mi vida social, amorosa y familiar, ya que siempre debía estar dispuesta a responder y cumplir fuese el día y la hora que fuese.
Me fui porque estaba cumpliendo las metas y los sueños de alguien más y no los míos, desperdiciando lo que es más valioso para todo ser humano: el tiempo.
¿Quién dice que tengo que trabajar en una oficina, dañar mi salud y perder mi tiempo y la compañía de mis seres queridos y sentirme agradecida por esto? Sí, el capitalismo existe y debemos tener dinero. Pero yo me rehúso, y desde la universidad lo he hecho, a poner mi profesión sobre mis valores y bienestar personal y social.
Tenemos capacidades que no son valoradas lo suficiente. Somos personas y nos ven como máquinas que hacen plata. ¿Se han cuestionado el ciclo de vida que nos imponen? Yo sí, muchas veces. Y he descubierto que tenemos la posibilidad de vivir de una forma diferente, solo que la configuración de este mundo se esfuerza en hacernos creer que nunca lo lograremos, y por eso nunca nos arriesgamos a hacer algo distinto.
Si te apasiona trabajar para alguien más y cumplirle sus sueños, ¡está bien! Si amas hacer cuadros y quieres vivir de eso, ¡está bien!
Lo que me parece que no está bien, es vivir frustrados, enfermos, ansiosos y tristes.
Yo no sé qué haré con mi vida, pero sí tengo claro lo que NO quiero hacer con ella.
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