¡Creo en mis palabras!
El sol se asomaba entre las aberturas de su cortina, un nuevo día había llegado. Ella siempre empezaba su día pensando en lo bueno que este podría llegar a ser, las metas que podría ir construyendo y las experiencias que podría vivir. Miraba televisión por un rato y luego se aburría al notar que ningún programa le llamaba realmente la atención. Se duchaba, y en ese momento, cantaba las canciones de siempre, las que se sabía completas y le hacían escuchar su voz de cantante frustrada un poco más linda. Terminaba su baño y lo primero que hacía era dibujar sobre el espejo empañado, se aplicaba crema en su rostro y desenredaba su cabello. Luego, sentía el frío al abrir la puerta y dejar que entrara el aire del resto de su apartamento, ingresaba a su cuarto y humectaba su cuerpo con la crema de siempre, se vestía mientras escuchaba música y de vez en cuando se cambiaba dos veces la camiseta, porque creía que no se le vería tan bien. "Se aproxima un buen día" solía decir, y se ...