Todos nos iremos.
De pronto vas a llorar. Quizá, después de que te enteres notarás que hizo falta algo, pero no sabrás qué. Vas a escuchar a las personas hablar sobre lo bueno que hacía, sobre cómo hablaba, cómo reía y hasta de cómo escribía. Verás a la gente vestida de negro, con la cabeza agachada y la mirada hacia el suelo, mientras en una sala se encuentra un cajón de madera al lado de una fotografía de mi rostro, en la que de seguro me veré lo más amable y feliz posible, porque es como me querrán recordar, ¿no? Nadie mencionará mis errores, mi frialdad al demostrar cariño, mi forma rara y sin sentido de ver la vida, mi inconformismo con la monotonía impuesta por la sociedad, mis bajonazos emocionales o mis rabietas repentinas con las personas que me rodeaban. No, porque "eso sería irrespetarme", pero, ¿qué irrespetarías en realidad? ¿Mi cuerpo inerte? Yo ya me habr...