Mi amor.
Ella solía estar dispuesta a nada, pero a la vez esperándolo todo. Solía pasar noches enteras imaginando cómo sería su situación si se encontrara en otro lugar, con otras personas o quizá en otro cuerpo. Alarma a las 6:00 a.m., otras veces a las 5:45. Desayuno de siempre, lugares iguales y sentimientos inestables, pensamientos inconcretos, sonrisas momentáneas, lágrimas esporádicas, inseguridad permanente. Cabello alborotado, ojos sin pestañina. Preocupación constante y vanidad escondida, porque en realidad sí la sentía... Luego, un corazón roto. Vacaciones largas, noches de tristeza, días de fastidio, cuarto desordenado. Sus pensamientos parecían vacíos, sin gracia alguna. Sin embargo, todo lo que sentía se veía reflejado en una mirada que solo ella podía ver cuando se encontraba sola, la mirada de odio e insatisfacción. Brisa caliente, pies mojados, frente con sudor, cabello reocogido, bloqueador sobre el rostro. Su tranquilidad aumentaba de a poquitos. Vuelta a la...