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Tardé 3 meses en escribir esto.

Sonidos de campanas y desgarres finos de guitarras suenan a las 4:50 a.m. Se interrumpen mis sueños, de los cuales nunca recuerdo su inicio o final. Extiendo mi brazo izquierdo y estirando mis dedos intento localizar mediante el tacto el celular del que sale aquella melodía fastidiosa que me levanta cada mañana. Termino aplazando la alarma otros diez minutos y me cubro de nuevo con las cobijas. Pienso en lo que posiblemente traerá el día. Algunas veces me emociono, otras veces me estreso y otras pocas me siento tan mal que me enfurezco por no poder quedarme todo el día en mi cama. El agua es tibia, el piso es frío y mi corazón caliente. La frustración hace que mis latidos se aceleren como el ritmo ascendente de la canción The Weight of Love de The Black Keys. Mientras el agua tibia cae sobre mí y va mojando cada uno de mis cabellos hasta llegar a recorrer los dedos de mis pies, siento que mi respiración es corta, el aire no logra entrar profundamente a mis pulmones por más que me con...

Y te vi partir.

Solía vivir tranquila en un lugar amplio, donde sentía el rocío en las madrugadas sobre mi nariz y los fuertes rayos del sol encandelillando mis ojos cuando era medio día. Me gustaba sentir la brisa en mi rostro y el lodo en mis pies cuando después de una lluvia intensa, la tierra parecía hacerse una con el agua. De vez en cuando me recostaba sobre el suelo, sintiendo la leve picazón que provocaba el pasto largo del jardín en mi abdomen; pensaba que lo tenía todo: un espacio amplio, comida, sol y libertad (aunque solían amarrarme con un lazo largo para que no me escapara); hasta que un día, llegó a mi hogar un ser con el que sentí compañía, amor y respaldo en cuanto lo vi.  Él era grande, tenía ojos marrones, músculos pronunciados y una fuerza insuperable. Al principio sentí que invadía mi espacio. Era tímido, pero luego fue acercándose a mí de una forma cada vez más directa. Íbamos juntos a todos lados. Tomábamos agua del tanque en el que solían servirnos este líquido increíble y ...

¿Sabes qué es real?

De pequeños nos enseñan a trazar líneas paralelas, a ponerle un nombre a lo que nuestros sentidos perciben y a encontrarle significado a garabatos que después llamamos letras. Nos regañan por colorear por fuera del margen de nuestros cuadernos y por dibujar personas con 6 dedos o de color verde. También, por querer correr bajo la lluvia y por untarnos los dedos de barro, o por hacer desorden en nuestra habitación al querer armar un rompecabezas. Nos enseñan muchas cosas y nos motivan a entrar al mundo industrializado creando en nosotros anhelos falsos y superficiales, nos alejan del arte y nos introducen en la historia falsa de la humanidad sin siquiera darnos cuenta. Nos abren los ojos a las malas, para que seamos conscientes de la "realidad" (sí, así entre comillas porque, ¿qué es real y qué no?). Pero no nos dicen cómo podríamos aprender a sanar en una sociedad que cada día crea una nueva herida. S...

No te extraño ni un poquito.

No te extraño. No extraño tu mirada profunda y misteriosa ocultando sensibilidad y emoción imparable por la vida y sus retos. No extraño tus labios rosados cuando hacía calor ni cuando estaban morados las veces que hacía frío. No extraño tu peculiar forma de perderte en el desgarre de una cuerda de guitarra o de refugiarte en las letras de canciones de Cerati. No extraño tus abrazos cálidos cuando mi piel se sentía como hielo ni tus palabras brillantes cuando yo solo veía oscuridad. No extraño tu brazo rodeándome mientras mi cabeza descansaba en tu pecho y te preguntaba "¿Sabías que el sonido de tu corazón me relaja?". No extraño las pecas tenues sobre tus hombros, tu cabello ondulado alborotado ni el color verde claro de tus ojos, que cambiaba su tonalidad cada vez que tu estado de ánimo se veía alterado . No te extraño ni un poco, porque extrañar significa que uno se ha...

Usa tu tristeza para hacer ARTE.

Todo el mundo dice que para hacer algo bien, debemos estar positivos. También dicen que, una mala actitud y una mirada cargada de estrés o tristeza frena nuestro rendimiento en la vida diaria y hasta en nuestras relaciones interpersonales. Yo me pregunto si nadie ha notado que es precisamente de estas emociones que solemos evitar a toda costa, que salen ideas inesperadas, versos llenos de rimas y reflexiones e ideas que fácilmente podrían revolucionar el mundo. ¿Han visto cómo se estremece el alma después de una ruptura amorosa? Creamos imágenes mentales que podrían convertirse en novelas escritas con hermosas rimas acompañadas de drama. Unimos nuestra rabia con la melancolía y de las lágrimas salen gotas cargadas de emociones y recuerdos. Maldecimos o re-creamos mentalmente los buenos momentos, los besos, los abrazos y hasta las caricias que en el pasado solían llenarnos por completo. Estas imágenes serían mer...

Cielos rosados.

Me gusta cuando los días parecen empezar grises, con gotas de rocío que esponjan el cabello y con una fuerte brisa que enfría la nariz. Me gusta cuando la tarde se transforma, como si nunca hubieran habido sobre el cielo nubes llenas de agua, charcos en el piso y gotas resbalándose por miles de ventanas. Me gusta cuando el sol, al ver que se acaba su tiempo de brillar, saca de su centro rayos potentes que iluminan y deslumbran a todo el mundo en la ciudad... La tarde toma un color rosa, la gente parece estar más tranquila y relajada al salir de sus trabajos, y ver el espectáculo en el firmamento causa una paz inexplicable, que me genera cierta fascinación que nunca podré explicar, solo sentir

Créelo.

Un día te levantas, muchas veces después de haber pasado la noche en vela y te das cuenta de que ahora todo es diferente, por el simple hecho de que ha llegado alguien a tu vida que, a diferencia de muchas personas, en serio no te quiere perder.  Es una sensación extraña, sobretodo después de haberte caído una vez mientras confiabas en alguien que aparentemente no quería lastimarte, y más que nada, cuando no estabas acostumbrada a que alguien te quisiera de tal manera, y que lo demostrara con tanta fluidez.  Siempre me ha parecido raro cómo los humanos somos tan susceptibles al dolor que provoca el mismo amor. Podemos soportar diversos dolores físicos, ignorar las opiniones negativas que tienen sobre nosotros algunas personas, llorar para liberarnos cuando nos sentimos afligidos... Pero nos desmoronamos y muchas veces nos vemos guiados por la decepción, que nos nubla la vista, cuando la herida es provocada por alguien que pasó de no quererte herir, a no importarle el vert...