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Felicidad > Cualquier título que quieres que crea que es importante.

Parece que, nos encanta complicarnos la vida. Esa sensación de incertidumbre, en el fondo nos recuerda que estamos vivos y listos para darle sentido a cada día. Digo que nos complicamos, porque a veces armamos problemas donde solo hay situaciones que una conversación o pequeña acción, puede solucionar. Amamos el drama. Obvio, hay vidas más complejas y no puedo pretender que todos vivamos de la misma forma, pensemos igual y le demos solución a todo con los métodos que yo utilizo para derrumbar cada muro que se presenta en mi rumbo a no sé dónde. Cada individuo en este planeta trae su propio karma, y este se ve evidenciado en cada aspecto de su "ser" en este momento de la historia de sus múltiples vidas. No puedo solucionar la vida de nadie y esto me cuesta a veces porque, hay personas que amaría poder sacar de sus propios vacíos. Pero, si esto fuera posible, la vida en sí sería un sin sentido. Venimos a aprender, ya sea de condiciones muy deplorables o de problemillas bobos. P...

El amor no duele.

El amor no duele, el amor en su esencia más pura lo que siempre generará será más amor. Así que, te repito: el amor no duele, ni lastima, ni decepciona, ni derrumba. "Pero entonces...", te preguntarás, "¿por qué duele cuando alguien te decepciona, cuando alguien en quien confías resulta apuñalándote por la espalda?", duele porque sabes que el amor ya no existe, o porque sabes que de pronto nunca existió. Te hace sentir pequeño el corazón porque sabes que tu confianza fue desgarrada y luego arrojada a la basura, como si no valiera nada...  Al pasarle la culpa del sentimiento de tristeza y sufrimiento el amor, olvidas a un protagonista que muchos suelen omitir en sus intentos de justificación: el ego.  Esta estrella de la actuación te hará sentir amor donde solo existe conveniencia propia, transformará tu rabia en escudo para "hacerte valer" , te alejará de los demás y te hará pensar que ellos son quienes te deben buscar a ti, y básicamente buscará siempre...

Me duele el dolor.

Siento que mi cuerpo pesa más de lo normal. Hacer un movimiento con mis brazos cuesta, al igual que levantarme de mi cama y mover un poco mis pies. Mis párpados se vuelven grandes y siento que cubren mis ojos más de lo normal. Mis lágrimas son más densas y mi boca deja de salivar, la lengua se siente débil y un poco áspera.  Mis labios se secan al punto de pegarse el uno al otro si duro mucho tiempo con la boca cerrada. Mis pulmones se sienten atrapados entre costillas más gruesas y compactas, su flexibilidad se ve obstaculizada por una presión externa que no me deja inhalar profundamente. Me duele el estómago, o al menos así es como puedo describirlo, aunque en realidad se siente más como un vacío. Veo borroso debido a la creciente marea de agua salada dentro de mis ojos, este líquido se desborda por mis mejillas como aguacero bogotano: descontrolado, fuerte e inesperado. Siento la necesidad de hablar, y lo hago, aunque solo conmigo misma. Mi voz tiene una vibra diferente, y...

Todos nos iremos.

De pronto vas a llorar. Quizá, después de que te enteres notarás que hizo falta algo, pero no sabrás qué. Vas a escuchar a las personas hablar sobre lo bueno que hacía, sobre cómo hablaba, cómo reía y hasta de cómo escribía. Verás a la gente vestida de negro, con la cabeza agachada y la mirada hacia el suelo, mientras en una sala se encuentra un cajón de madera al lado de una fotografía de mi rostro, en la que de seguro me veré lo más amable y feliz posible, porque es como me querrán recordar, ¿no? Nadie mencionará mis errores, mi frialdad al demostrar cariño, mi forma rara y sin sentido de ver la vida, mi inconformismo con la monotonía impuesta por la sociedad, mis bajonazos emocionales o mis rabietas repentinas con las personas que me rodeaban. No, porque "eso sería irrespetarme", pero, ¿qué irrespetarías en realidad? ¿Mi cuerpo inerte? Yo ya me habr...

Alma.

¿Estás viendo esto? Esto es lo que tu cuerpo percibe, pero no dejes que la vista te nuble la emoción que viene desde algo intangible y fuera del alcance de tus ojos. No dejes que el tacto te haga olvidar que puedes sentir sin necesidad de tocar. Tampoco permitas que tu oído te acostumbre a los mismos sonidos de siempre, cuando puedes descubrir miles de melodías fijandote en la profundidad de tu ser. Permítele a tu olfato cambiar el olor sintético de lo mundano por el olor de un camino silvestre a las 07:00 a.m. No confundas sabor con felicidad, dopamina con serotonina y no te amarres a un placer momentáneo, porque esto sólo te alejará del sabor fuerte e intenso pero a la vez suave y dulce que trae el reconocer que eres más que esta carne y estos huesos. Eres más que lo que consideras "yo", eres más de lo que ven que eres "tú" y eres más de lo que cualquier mente enfocada en el materialismo te podrá deci...

Tardé 3 meses en escribir esto.

Sonidos de campanas y desgarres finos de guitarras suenan a las 4:50 a.m. Se interrumpen mis sueños, de los cuales nunca recuerdo su inicio o final. Extiendo mi brazo izquierdo y estirando mis dedos intento localizar mediante el tacto el celular del que sale aquella melodía fastidiosa que me levanta cada mañana. Termino aplazando la alarma otros diez minutos y me cubro de nuevo con las cobijas. Pienso en lo que posiblemente traerá el día. Algunas veces me emociono, otras veces me estreso y otras pocas me siento tan mal que me enfurezco por no poder quedarme todo el día en mi cama. El agua es tibia, el piso es frío y mi corazón caliente. La frustración hace que mis latidos se aceleren como el ritmo ascendente de la canción The Weight of Love de The Black Keys. Mientras el agua tibia cae sobre mí y va mojando cada uno de mis cabellos hasta llegar a recorrer los dedos de mis pies, siento que mi respiración es corta, el aire no logra entrar profundamente a mis pulmones por más que me con...

Y te vi partir.

Solía vivir tranquila en un lugar amplio, donde sentía el rocío en las madrugadas sobre mi nariz y los fuertes rayos del sol encandelillando mis ojos cuando era medio día. Me gustaba sentir la brisa en mi rostro y el lodo en mis pies cuando después de una lluvia intensa, la tierra parecía hacerse una con el agua. De vez en cuando me recostaba sobre el suelo, sintiendo la leve picazón que provocaba el pasto largo del jardín en mi abdomen; pensaba que lo tenía todo: un espacio amplio, comida, sol y libertad (aunque solían amarrarme con un lazo largo para que no me escapara); hasta que un día, llegó a mi hogar un ser con el que sentí compañía, amor y respaldo en cuanto lo vi.  Él era grande, tenía ojos marrones, músculos pronunciados y una fuerza insuperable. Al principio sentí que invadía mi espacio. Era tímido, pero luego fue acercándose a mí de una forma cada vez más directa. Íbamos juntos a todos lados. Tomábamos agua del tanque en el que solían servirnos este líquido increíble y ...