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Mi cuerpo y mi alma

Mi pecho a veces se estremece, se llena de tensión y presiona mi corazón. Mis latidos a veces se aceleran sin estar moviendo mi cuerpo, suben sus revoluciones y vibran como un trueno interno. Mis ojos a veces lloran y lloran, hinchan mis párpados y congestionan mi nariz hasta quedar completamente drenados.  Mi cuerpo a veces se siente en peligro por las historias que mi mente le cuenta; se debilita, se estremece y frecuentemente se enferma. Mi mente a veces se pierde entre tantas posibilidades, suposiciones, datos, deberes y  miedos, que tarda un largo rato en volver a encontrarse. ¿Mi alma?.. Mi alma siempre está en paz. Ella es quien relaja mi pecho con un respiro, quien regula mis latidos con presencia, quien seca mis lágrimas con amor, quien protege mi cuerpo con un mantra y quien vacía mi mente con agradecimiento. Mi alma es mi esencia cósmica que solo observa a través de mi malestar cómo aprendo, desaprendo y me desprendo en esta experiencia humana.  Es aquello que ...

El experimento de San Andrés.

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Este viaje fue en diciembre. Un diciembre en el que se me ocurrió intentar algo nuevo: estar más presente y menos ausente escuchando las vocesitas en mi cabeza. Sí, claro. Fue un intento audaz y ambicioso para una persona ansiosa que es multi-tarea en el área de la preocupación. Pero... ¡funcionó! 👍🏻 Con la brisa fresca que entra por las ranuras de la puerta del balcón, el sonido de las olas chocando con rocas y el canto afinado de las aves, no provoca levantarse a las 6am para empezar un experimento.  Pero oigan, alguien tenía que hacerlo. Silenciosamente me levanté de mi cama, me puse mis crocs chiviados color aguamarina y me vestí en el baño. Short de jean, top cómodo y el cabello bien recogido. Botilito con agua fresca, celular para avisar donde estoy y bloqueador. Camino a la playa pensé que antes me sentía presionada a dormir hasta tarde como los demás, pero sentir el viento tibio al salir a la calle y saber que tendría un tiempo a solas, definitivamente se sent...

Lo lindo de perdernos.

Algo que encuentro realmente lindo de perdernos, es que estando allí entre oscuridad, confusión, incertidumbre y caos, crece una semilla que nuestro propio ser ha sembrado antes de tocar fondo. Esa semilla, a pesar de la falta de iluminación, agua y afecto, crece con naturalidad mientras nosotr@s nos hacemos más chiquit@s, y entiende que nuestro proceso interno es precisamente lo que no la deja frenar su meta de florecer. Y justo allí, en el momento que nosotr@s tocamos fondo, en ese momento que tanto repudiamos al sentirse tan incómodo, la planta se vuelve más fuerte, usa nuestras plegarias de ayuda como abono. Cuando nuestros días ya no son tan nublados, empezamos a notar una flor colorida al escalar el vacío al que caímos, esta, que nos deslumbra con sus únicos e incomparables pétalos, es nuestro Yo Superior; que nunca se ha ido, pero que sabía que esta caída aunque nos dejó raspones, era clave para que así pudiéramos encontrarnos en nuestros múltiples colores, en nuestra autentici...

Carta de amor 2.

Un 13 de Abril del 2018, se me dio por subir la carta que te entregué en el 2016, junto con una cajita en forma de corazón llena de gomitas, chocolates y un papelito con palabras que nunca temí decir, porque sabía que se las estaba diciendo a la persona correcta. Ahí te decía que, no sabía cuánto duraría lo nuestro, que mi idea era amarte, consentirte, desearte, enseñarte y hacerte sentir como lo que eres: una persona extraordinariamente hermosa e interesante TODOS los días que durara nuestra relación... Y así lo he hecho hasta hoy, 5 años después de habernos conocido. Yo sabía que lo nuestro sería especial y lindo, pero no tenía idea que sería tan pero tan fuerte y profundo lo que llegaría a sentir. Nunca lo había pensado, porque solía creer que estas cosas solo le pasaban a los protagonistas de las pelis románticas (que por cierto, casi nunca vemos porque nos aburren). Pero, aquí estamos, entregándonos el corazón el uno al otro, confiando sin pretextos y dejándonos llevar por la corr...

Que no te abrumen las nuevas metas y la incertidumbre.

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Hoy al ver mi feed de Instagram me topé con varias imágenes sobre las resoluciones de año nuevo, y mientras me explicaban cómo lograrlas, a la vez me imponían un estereotipo aspiracional a nivel mental, físico y espiritual 🤒 Que si debo madrugar, que si debo hacer ejercicio, que si debo leer, llenar un diario de emociones, agradecer, orar, preparar un desayuno muy fit, meditar, tener el outfit perfecto, una rutina de skincare costosísima... En fin. 🤯 Está muy bien tener esas metas para el 2022, ¿pero nos aplicará a todxs? Algunas personas no queremos madrugar a las 4:30am, otras no quieren outfits perfectos y otras cuantas no quieren hacer ejercicio🤔 ¿Por qué proponernos hacer algo que en realidad no queremos lograr de corazón, o con algún propósito? ¿Será solo prque los demás lo están haciendo? ¿Será que solo no queremos quedarnos "atrás"?😵 👽El año nuevo no significa que debes cambiar totalmente tu versión del año viejo, SI NO QUIERES. 👽Si en verdad no quieres empezar ...

La ventana mágica

Me pasa muy poco, pero en las escasas y distintas noches en que mi mente no puede apagarse, y se mantiene despierta después de la hora acordada para descansar, siento una conexión especial así se estén resbalando lágrimas por mis mejillas, tenga una crisis de ansiedad, esté confundida o simplemente no sienta ganas de dormir. Abrir la persiana, pasar mi almohada a la parte opuesta de la cabecera para poder observar tras ella, sentarme, abrazar mis rodillas mientras me cubro con mi cobija favorita, y simplemente mirar por la ventana; me ha salvado de noches que parecen infinitas, de taquicardias que me nublan y estremecen, de melancolías y de las secuelas de un corazón roto. El pasar repentino de los carros con el sonido del caucho acariciando el asfalto; el pitido raro que se escucha en las noches cuando pongo atención, y la luz tenue que entra por la persiana, me permiten salir por un momento de mi mente; y cuando no, solo se unen para acompañarme junto con el paisaje del parque, la av...

Adentro.

El agua cae de la ducha en un día amarillo. Se ilumina todo el espacio, siento el calor que el sol emana apoderándose lentamente de las paredes de concreto, hasta ingresar por la ventana del baño y darme una leve sensación de calma. Cierro los ojos y empiezo a sentir que estoy bajo una cascada, rodeada de plantas que me hacen sombrita y de una ligera briza que eriza mi piel. Respiro aire azul y exhalo aire morado. Las flores amarillas huelen a mora y las rosas a maracuyá. Las rocas se sienten blandas y el pasto entumecido. El atardecer es azul y el cielo rosado. Lo que veo cuando abro mis ojos, muchas veces suele ponerse más lindo si le agrego decoraciones imaginarias... Me he rehusado a normalizar lo increíble; a pisotearlo y declararlo invisible y sin gracia. A pasar por alto los mínimos detalles que revelan su esencia. Mirar, tocar, sentir, escuchar... Visualizar, crear, explorar, vivir. Si en el fin de los tiempos el gris se apodera de la existencia, que mi mente colorida encue...