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Sinónimo de silencio.

Como si tragaras vidrio y un gran pedazo se quedara atorado en tu garganta. Así, inmóvil te quedarías por miedo a que las puntas afiladas del trozo te rasgaran. Tratarías de concentrarte para evitar los movimientos de la lengua y, seguro que juntarías tus labios para que tu mandíbula no se cansara de estar tanto tiempo abierta. Tu cuerpo pediría que pasaras el líquido que se acumula en tu boca. Te lastimarías de a poquitos. Te frustrarías y tus ojos se aguarían porque cada palabra que quieras decir, y cada grito que quieras pegar, se acumularía en tu cabeza que cada vez se quedaría con menos espacio. Te ofrecerían ayuda pero, no podrías decir una palabra, así que solo asentarías con tu cabeza para indicar un: "mejor no te preocupes, estoy bien" .  Las personas a tu alrededor empezarían a molestarse porque no hablas con ellos, porque no "les tienes confianza". Desearías que alguien te entendiera, que supiera que te estás ahogando entre preguntas, tristeza y desesper...

"Sólo un fase".

Ser joven no significa que las razones para sentirnos atrapados dentro de la tristeza y desesperación sean inexistentes. Ser joven no significa estar en "solo una fase", ser joven tiene un valor y un sentimiento ubicado en el ahora mismo, justo en donde nuestros cinco sentidos pueden percibir estímulos y transformarlos en sentimientos, sensaciones que pueden provocar temblor en los nervios y quemaduras en el corazón. Ser joven es como vivir en la orilla de una montaña que se encuentra a tres mil metros sobre un portal sin fin. Cuando algo o alguien nos empuja, pensamos que todo terminará o que no podemos más; pero luego, al recuperarnos y abrir nuestros ojos, nos percatamos que estamos de nuevo en la orilla, a punto de caer. Sí, puede que a quienes ya no figuran dentro de la palabra "jóvenes" les parezcan absurdas o normales nuestras heridas... Porque las suyas ya han curado. Estas personas dejan en la penumbra el dolor de sus lesiones y presumen de lo normal que es...

Buenos días.

Mañanas frías con sabor a rocío, personas caminando deprisa mirando hacia el suelo y otras a su reloj. Tráfico pesado y mente ligera, así empieza el día. Mi mirada siempre va hacia el frente, hasta que otros ojos se cruzan con los míos. Mientras se hace fila para entrar al transporte público, la piel deja de estar erizada gracias a los primeros rayos fuertes de sol, que se van difuminando entre la poca niebla que se encuentra esparcida en el aire. Decenas de rostros distintos, decenas de historias de vida diferentes, millones de pensamientos. Sonidos que vienen del motor del bus, melodías que se escapan de algunos audífonos y voces con tonos bajos. Espaldas encorvadas y rostros levemente iluminados por la luz de celulares. Párpados pesados y ojeras pronunciadas, bostezos y uno que otro choque de cuerdas vocales al tocer. Miradas de preocupación apuntando al reloj, otras repletas de rabia por tener que soportar la incomodidad de rozar otros cuerpos. Pies que se inclinan y luego bajan ha...
Sentada sobre un gran tronco, sintiendo la fría brisa que rosaba su rostro y con los ojos entrecerrados debido a los fuertes rayos del sol de las nueve de la mañana, logró darse cuenta de que la soledad es su mejor compañía. Recordó que lo que viene a ella, siempre termina perdiéndose en la niebla que parece nunca ser atravesada por la luz y, al analizar su situación, se sintió atrapada y casi poseída por la ira y la tristeza. Bajó su mirada, sintió que las cicatrices sangraban  y que vivía la pesadilla que le provocó tanto miedo en un tiempo pasado, de nuevo. "Recordar es malo, los recuerdos te golpean fuertemente en tu punto débil, te dejan indefensa, sin nada qué hacer", pensaba. Subió de nuevo su cabeza y se secó sus lágrimas bruscamente, cerró sus ojos por un momento mientras daba un gran suspiro, y al abrirlos de nuevo, notó que no había nadie a su alrededor, "nada nuevo", dijo en voz alta, "aunque hayan personas, físicamente a mi lado, siempre me siento ...
Luego, entré en razón. Puse las sábanas a un lado, me recosté sobre el espaldar de mi cama, miré hacia el piso por un momento, suspiré como nunca y me dije a mí misma "ni siquiera me recordará, supongo que para él ya es normal dejar a alguien con el corazón roto y la mente enredada". Y ahí, acompañada de la oscuridad de mi habitación, logré entender y al fin meterme en mi cabeza la idea de que no vale la pena pensarte, ni mucho menos extrañarte cuando tú has de estar muerto de risa y muy seguramente haciendo planes para estar con alguien más, alguien que, no se imagina lo mucho que sufrirá cuando tú decidas ya alejarte del inmenso e intenso amor que seguro te brindará.

"Me enamoré como se enamoró el sol de la luna, aún sabiendo que nunca podrían estar juntos".

Vi esta frase y se me ocurrió la idea de "tratar de continuarla", y aquí está el resultado: Pero el sentimiento era tan grande que sin importar la gran distancia y las diversas leyes físicas que impedían nuestra unión, seguía ahí, esperando a que algún día el universo se desordenara y pusiera en orden este frío y desolado corazón que, aún sabiendo la dificultad que tenerte junto a mí traería, haría lo imposible y rompería las leyes de la física sólo para sentirte como nunca lo hice, y al fin hacer que en mí se prendiera esa llama de satisfacción al haber adquirido lo que alguna vez se vio tan distante e imposible de alcanzar.
A veces me gustaría poner todos mis tristes y estresantes pensamientos en una caneca y prenderles fuego, ver cómo se desvanecerían y convertirían poco a poco en cenizas y, luego, verlas partir, verlas alejarse de mí mientras siguen la dirección del viento, después respirar hondo y seguir, mucho más liviana y sin preguntas ni molestias en mi mente... Sólo eso.