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Para un alma (que no sabe) que es fuerte.

Mi deseo para ti es que aprendas a quererte, así tal cual como eres, así tal cual como piensas y así tal cual como muestras esos pensamientos al mundo.  Mi deseo para ti es que reconozcas tus talentos con la misma facilidad que nombras tus falencias cuando alguien te pregunta por ellas. Mi deseo para ti es que no te escondas entre tus complejos ni te pierdas entre las sombras de la tristeza, porque tu alma es única, y merece ser reconocida por el brillo que irradia su alegría y capacidad de entregar amor. Mi deseo para ti es que te sientas hermosa aún así cuando alguien con algún comentario con tono de broma te quiera hundir, encontrándote defectos que no existen y alimentando su alma de odio y envidia.  Mi deseo para ti es que puedas disfrutar de una llovizna a las diez de la mañana, y que sonrías cuando todo el mundo parece estar invadido por la ira a las ocho de la noche. Mi deseo para ti es que entiendas que tu energía es única, y que nadie ni nada podrá sabotea...

Así fue, así es y así me imagino que será.

20 DE ABRIL DE 2005. (7 años) Siempre que despierto veo estas cortinas de tela rosadas. Son pesadas, pero suaves como la seda. Veo cómo entran los fuertes rayos del sol entre los espacios que quedan de la unión de las cortinas, escucho el ruido de los pájaros que también madrugan día a día y huelo el café que Angélica, nuestra “empleada”, prepara todas las mañanas. Debo decir que el aroma es más suave y agradable cuando lo prepara mi mamá. Angélica me despierta para ir al colegio gritándome fuerte, ahí se daña mi rato de tranquilidad. Me gusta abrir un poco las cortinas y ver los altos pinos que rodean el conjunto y el lago lejano que siempre he querido ver de cerca, luego me levanto totalmente de la cama. Siento el frío piso con la planta de mis pies y camino hacia el baño, tomo una ducha, me alisto, desayuno y mi papá me acompaña a esperar la ruta. Luego me subo y una vez dentro, me despido de él moviendo mi mano hasta que ya no lo pueda ver más. Me encanta ir al colegio, disfru...

Escrito basado en las confesiones de una compañera de clase.

El día fue duro… Bueno, en realidad no estuvo tan mal, pero siento que me siguen persiguiendo aquellos demonios a los que he intentado desechar de mi vida una y mil veces, y es que, ¿quién se siente bien cuando lleva un peso sobre sus hombros que hace crujir no solo las vértebras, sino también cada uno de los pensamientos que se cruzan todos los días por la cabeza? Me asusta, me aterra mostrarme débil ante estos ladrones de tranquilidad, sentirme afligida por situaciones por las que en realidad no debería preocuparme… ¿Debo seguir intentándolo? Cualquier persona me diría que sí, pero es complicado cuando estos demonios habitan dentro de tu propia mente y decides rendirte ante ellos para que no te afecten al punto de hacerte sentir como que no eres suficiente… ¿Debo rendirme? Si lo hago perderé mucho tiempo, mis proyectos se atrasarán y eso sí que me aterra. Hoy me levanté y sentí pereza, mis cobijas me abrazaban tan cálidamente, que incluso sentía que estaban a punto de decirme que ...

Carta de amor.

Mis ojos llevaban un largo tiempo sin sentirse fascinados. Se encontraban relajados y adaptados al paisaje monótono y careciente de interés que se ubicaba en el día a día. Seguían los pasos que daban mis piernas sabiendo que cada amanecer no sería una nueva oportunidad, habían dejado de creer en las miradas profundas que llenaban de color la mente con solo echarles un corto vistazo. Se habían cansado, estaban fatigados y hartos. Ya solo miraban por mirar. Ya habían cruzado un largo puente que les permitió llegar a la indiferencia, pero sin dejar atrás la esperanza. Y mi conciencia e inconsciente andaban igual, atados a la idea de que a pesar de lo largo que fuera el camino y abundantes las almas que pudiera encontrar en el recorrido, algún día, de cualquier año, saldría de cualquier lugar esa mirada que podría llegar a ser la que buscaba en silencio... Y así fue. Un día como cualquier otro: levantada a las 5:10 a.m. con desayuno a las 5:30, con partida a las 6:10 y llegada a don...

¡Creo en mis palabras!

El sol se asomaba entre las aberturas de su cortina, un nuevo día había llegado. Ella siempre empezaba su día pensando en lo bueno que este podría llegar a ser, las metas que podría ir construyendo y las experiencias que podría vivir. Miraba televisión por un rato y luego se aburría al notar que ningún programa le llamaba realmente la atención. Se duchaba, y en ese momento, cantaba las canciones de siempre, las que se sabía completas y le hacían escuchar su voz de cantante frustrada un poco más linda. Terminaba su baño y lo primero que hacía era dibujar sobre el espejo empañado, se aplicaba crema en su rostro y desenredaba su cabello. Luego, sentía el frío al abrir la puerta y dejar que entrara el aire del resto de su apartamento, ingresaba a su cuarto y humectaba su cuerpo con la crema de siempre, se vestía mientras escuchaba música y de vez en cuando se cambiaba dos veces la camiseta, porque creía que no se le vería tan bien. "Se aproxima un buen día"  solía decir, y se ...

Escrito el Sábado 3 de Diciembre del 2016. 11:30 p.m. En un bar con familiares y mi novio.

Estoy cansada de que mi estado de ánimo siempre sea una incertidumbre para mí. La verdad es que, en cualquier momento puedo pasar de estar bien a estar realmente mal, brava por nada, asqueada del mundo, con miedo a mostrar toda mi felicidad... Esta incertidumbre me ha hecho perder amigos y amigas, y así mismo distintas oportunidades de pasar un buen momento con las personas que más quiero. Creo que nunca me había sentido tan vacía cuando aún así sigo teniéndolo todo (es mentira, de hecho cada año digo lo mismo) y eso me parece ridículo, ya que suena a puro capricho de niñita que se queja por llamar la atención... Pero de hecho, ¿atención? ¿qué es eso? Siento que aún así cuando la recibo, no soy lo suficientemente "madura" o lo que sea para aceptarla. Así que, ¿por qué lo haría con ese fin? Me siento como una carga, y siento en mí una bomba de pensamientos sobre distintos temas que parece siempre estar apunto de estallar, causando en mí esa sensación de alerta todo el tie...

"Y si muere hoy, ¿alguien lo recordaría?"

Levantarse y recibir el día con una mente repleta de pensamientos que se han dejado a la deriva y que ahora empiezan a hacerse un espacio propio en una mente que no les pertenece, no se siente nada bien. Siento en  mi pecho una presión profunda, mis ojos se llenan de lágrimas, mi respiración se acelera y siento un nudo inmenso atascado en la garganta. Me levanto de la cama, toco el piso frío con la planta de mis pies y por pereza, prefiero no agacharme para recoger mis chanclas y salgo descalza hacia el baño. No me dan ganas de mirarme al espejo. Entro a la ducha, pero primero espero a que el agua baje caliente, porque no soporto el agua fría en la mañana y menos cuando me siento así, con ganas de no sentirme mal pero atrapada en ese círculo vicioso del cual parece que no quisiera salir. Me visto con mi pinta favorita, para intentar subirme el ánimo o al menos aparentar que estoy bien. Me hago una moña, me maquillo muy poco, o simplemente no lo hago y salgo con audífonos puest...