Créelo.
Un día te levantas, muchas veces después de haber pasado la noche en vela y te das cuenta de que ahora todo es diferente, por el simple hecho de que ha llegado alguien a tu vida que, a diferencia de muchas personas, en serio no te quiere perder. Es una sensación extraña, sobretodo después de haberte caído una vez mientras confiabas en alguien que aparentemente no quería lastimarte, y más que nada, cuando no estabas acostumbrada a que alguien te quisiera de tal manera, y que lo demostrara con tanta fluidez. Siempre me ha parecido raro cómo los humanos somos tan susceptibles al dolor que provoca el mismo amor. Podemos soportar diversos dolores físicos, ignorar las opiniones negativas que tienen sobre nosotros algunas personas, llorar para liberarnos cuando nos sentimos afligidos... Pero nos desmoronamos y muchas veces nos vemos guiados por la decepción, que nos nubla la vista, cuando la herida es provocada por alguien que pasó de no quererte herir, a no importarle el vert...